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Tengo un amigo artista. Es músico. Una persona extremadamente sensible y amorosa. También es un amigo leal, noble. Como pocos. Por eso cuando vi la pasión con la que hablaba de la fiesta brava, no pude dejar de cuestionarme el eterno rencor que he tenido contra esta sangrienta actividad.
Siempre ha sido un tema tan polémico. El torero, con sus capacidades humanas, contra el toro y sus capacidades de animal. Fuerza bruta contra ingenio y agilidad. Y alrededor, un círculo de gente enardecida, gritando, azuzando a los dos rivales.
Pero dicen los fans de la tauromaquia que no sólo es eso. En realidad es toda una ciencia aquello de criar a un toro, desde la cruza hasta el momento de trasladarlo a la plaza. La misma corrida, con el encanto del 'traje de luces' y claro, el arrojo, la gallardía del torero.
Comparan la tauromaquia con el box en cuanto al modo en que los espectadores van para ver cómo otros se lastiman. Otros aseguran que es una tradición de siglos, que el toro de lidia es un animal creado por el hombre mismo (es decir a partir de la cruza de varios ejemplares) para esta actividad y que perder la tauromaquia sería perder un gran patrimonio no sólo económico, sino cultural.
Tradición, tortura, lucimiento, sangre... ¿Qué es para ti la fiesta brava? ¡Participa!